Este artículo es un tutorial práctico. No es una reflexión, ni un texto de motivación, ni una introducción teórica a ChatGPT. Aquí vas a aprender, paso a paso, a usar ChatGPT como un apoyo diario real para ordenar tu mente, reducir ruido mental, decidir qué hacer y cerrar el día sin arrastrar carga innecesaria.
La mayoría de personas usa ChatGPT de forma improvisada: hacen preguntas sueltas, generan texto sin un objetivo claro y acumulan conversaciones que no terminan de servir para nada concreto. El resultado es paradójico: más información, pero menos claridad. Este tutorial existe para evitar exactamente eso.
Lo que vas a aprender aquí es un proceso completo y repetible. Un proceso que puedes ejecutar cada día en pocos minutos y que no depende de inspiración, motivación ni fuerza de voluntad. Solo de seguir los pasos.
Qué vas a conseguir con este tutorial
Al terminar este artículo sabrás crear y mantener una rutina diaria con ChatGPT que te permitirá vaciar ruido mental, ordenar ideas, decidir qué hacer hoy y cerrar el día con la sensación de que nada importante se queda flotando en tu cabeza.
No se trata de hacer más cosas ni de optimizar cada minuto. Se trata de reducir fricción mental y tomar decisiones con más claridad. El resultado práctico es sencillo: menos ruido, más foco y días que empiezan y terminan de forma más limpia.
Lo mínimo que necesitas entender antes de empezar
ChatGPT funciona mal cuando se usa como sustituto del pensamiento. Funciona bien cuando se usa como apoyo para ordenar lo que ya existe en tu cabeza. Este matiz es clave. Si intentas que ChatGPT decida por ti, el proceso se rompe. Si lo usas para clasificar, reducir y clarificar, el proceso fluye.
Otro punto importante: este tutorial no se basa en hacer mejores preguntas cada día, sino en repetir siempre el mismo proceso. La claridad no viene de la creatividad, sino de la constancia.
Cómo usar este tutorial
Antes de empezar, ten claras tres reglas básicas. Primera: no improvises prompts. Segunda: no te saltes pasos. Tercera: no intentes optimizar el proceso mientras lo estás aprendiendo. Este tutorial está diseñado para seguirse en orden.
Solo necesitas ChatGPT abierto, entre diez y quince minutos y la disposición a escribir sin filtros cuando toque hacerlo.
Paso 1: Vaciado mental completo
El primer problema que hay que resolver es pensar con la cabeza llena. Cuando tienes tareas pendientes, ideas sueltas, preocupaciones y recordatorios mezclados, cualquier intento de organización fracasa. No por falta de capacidad, sino porque el ruido es constante.
Este paso no sirve para planificar ni para decidir nada. Sirve únicamente para sacar contenido de tu cabeza y ponerlo fuera, tal como está. Sin corregir, sin ordenar y sin juzgar.
Aquí ChatGPT actúa como un contenedor neutro. No analiza ni propone. Solo recibe.
Voy a escribir a continuación todo lo que tengo ahora mismo en la cabeza:
tareas, ideas, preocupaciones, recordatorios y pensamientos sueltos.
No quiero que analices, interpretes, soluciones ni reorganices nada.
Limítate a recibir todo el texto completo.
Cuando termine de escribir, respóndeme únicamente confirmando
que has recibido todo.
No añadas comentarios ni sugerencias.
Resultado esperado: una sensación inmediata de descarga mental. El texto será caótico, pero ya no estará dentro de tu cabeza. Eso es suficiente por ahora.
Paso 2: Separar acción, ideas y ruido
Después del vaciado mental, verás todo junto. Ese conjunto suele parecer abrumador. El error habitual aquí es intentar organizar demasiado pronto. Este paso no es para decidir ni para priorizar, sino para reducir el volumen del problema.
Vas a separar lo que requiere acción de lo que no la requiere ahora mismo. Mucho de lo que ocupa espacio mental no es trabajo pendiente, es ruido no clasificado.
A partir del texto que acabo de escribir, clasifica todo el contenido en tres bloques claramente diferenciados:
1) Acciones concretas que requieren hacer algo específico.
2) Ideas o temas para más adelante que no requieren acción ahora.
3) Ruido mental: preocupaciones o pensamientos sin acción asociada.
No desarrolles el contenido.
No añadas ideas nuevas.
No priorices ni soluciones nada.
Limítate a clasificar.
Resultado esperado: tres bloques claros. El simple hecho de separar reduce presión mental.
Paso 3: Decidir qué hacer hoy
Ahora trabajas solo con el bloque de acciones concretas. No con ideas ni con ruido. El objetivo no es hacerlo todo, sino decidir conscientemente qué sí toca hoy y aceptar qué no.
Un día claro no es el día en el que haces muchas cosas, sino el día en el que sabes exactamente qué no vas a hacer.
A partir del bloque de acciones concretas, ayúdame a definir qué debería hacer hoy.
Quiero un máximo de tres acciones.
Prioriza solo lo que tenga impacto real o consecuencias claras si no se hace hoy.
Todo lo demás debe quedar marcado como “no para hoy”.
No propongas planes largos.
No des explicaciones extensas.
Quiero claridad, no exhaustividad.
Resultado esperado: dos o tres acciones claras. Nada más. El resto queda aparcado conscientemente.
Paso 4: Revisión del día
La mayoría de personas termina el día parando, no cerrando. Eso hace que el día siguiente empiece contaminado. Este paso existe para cerrar ciclos pequeños y liberar espacio mental.
No es una evaluación ni un juicio. Es una revisión descriptiva.
A partir del texto que voy a escribir, ayúdme a ordenar lo ocurrido hoy en tres bloques:
1) Acciones completadas.
2) Acciones pendientes que requieren decisión o seguimiento.
3) Pensamientos o sensaciones que no requieren acción inmediata.
No juzgues.
No motives.
Limítate a ordenar.
Paso 5: Preparar el día siguiente (empezar mañana con la cabeza limpia)
Este paso es el que convierte todo el proceso en una rutina diaria real y no en un ejercicio puntual. Muchas personas creen que preparar el día siguiente consiste en hacer una lista de tareas. Eso es justo lo que no vamos a hacer aquí.
El problema de preparar el día “a lo grande” es que vuelve a cargar la mente. Listas largas, planes demasiado detallados y expectativas poco realistas generan tensión incluso antes de empezar. Este paso existe precisamente para evitar eso.
El objetivo aquí es muy concreto: llegar al día siguiente sin ruido residual, sabiendo qué merece atención y qué no, sin convertirlo todavía en un plan de ejecución.
Este paso se apoya directamente en el resultado del Paso 4. No inventa nada nuevo. Solo decide qué parte de lo pendiente merece cruzar al día siguiente y qué no.
Qué vas a hacer exactamente ahora
Vas a trabajar únicamente con el bloque de acciones pendientes que salió de la revisión del día. No con ideas, no con sensaciones, no con todo lo que “podrías” hacer. Solo con lo que realmente quedó abierto.
Tu tarea es pedir a ChatGPT que haga una selección mínima: qué merece atención mañana y qué puede esperar sin consecuencias reales. No quieres una agenda, ni una planificación por horas. Quieres claridad previa.
Este paso es deliberadamente ligero. Si intentas hacerlo más complejo, estás rompiendo la lógica del proceso.
Usa exactamente este prompt.
A partir del bloque de acciones pendientes, ayúdame a identificar qué merece atención mañana y qué puede esperar.
No crees un plan detallado.
No dividas tareas.
No asignes tiempos.
Devuélveme solo:
– Lo que conviene tener en mente mañana.
– Lo que puede quedarse aparcado sin consecuencias reales.
Cómo interpretar la respuesta
La respuesta correcta a este prompt no debería ser larga. Si recibes un texto extenso o una lista compleja, algo ha fallado. El valor de este paso está precisamente en la reducción.
Mira el resultado y hazte una sola pregunta: “¿Podría empezar mañana sin pensar en nada más que esto?”
Si la respuesta es sí, el paso está bien hecho.
No intentes convertir ahora este resultado en una lista de tareas para mañana. Eso pertenece al inicio del día siguiente, cuando repitas la rutina desde el Paso 1. Este paso no adelanta trabajo, solo evita arrastrar carga.
Resultado esperado de este paso
Si este paso se ha hecho correctamente, deberías notar algo muy concreto al terminar: el día de hoy está mentalmente cerrado, el día de mañana no pesa y no hay sensación de cosas “flotando”.
Este es el punto en el que muchas personas descubren que el descanso real no depende solo de dejar de trabajar, sino de dejar de pensar en lo que no toca.
Cuando este paso se convierte en hábito, el inicio del día siguiente cambia por completo. Ya no empiezas reaccionando a ruido mental acumulado, sino retomando un proceso que ya sabes ejecutar.
Descarga de plantillas y cómo usarlas
Para que este proceso no dependa de memoria, motivación ni improvisación, es fundamental apoyarse en plantillas. Las plantillas no sustituyen el pensamiento ni automatizan decisiones, pero cumplen una función clave: fijan el proceso. Gracias a ellas, cada día empiezas desde el mismo punto y sigues los mismos pasos, sin tener que “recordar cómo se hacía”.
Este tutorial se apoya en dos plantillas principales. Ambas están pensadas para usarse tal cual, copiando y pegando el contenido en ChatGPT cuando corresponda. No es necesario modificarlas ni adaptarlas. Su valor está precisamente en que siempre se usan igual.
Plantilla 1: Vaciado mental diario
Esta plantilla se utiliza al inicio del proceso, normalmente al empezar el día o cuando notes saturación mental. Sirve para ejecutar correctamente el Paso 1 y preparar el terreno para todo lo demás.
Descárgala aquí: Descargar plantilla de vaciado mental
Cómo usarla: abre ChatGPT, pega la plantilla completa y escribe inmediatamente debajo todo lo que tengas en la cabeza, sin filtrar ni corregir. A partir de ahí, continúa con los pasos del tutorial en orden.
Plantilla 2: Revisión y cierre del día
Esta plantilla se utiliza al final del día, cuando ya has terminado tu jornada o cuando sabes que no vas a hacer nada más productivo. Sirve para ejecutar el Paso 4 y el Paso 5 de forma clara y sin juicio.
Descárgala aquí: Descargar plantilla de revisión y cierre
Cómo usarla: abre ChatGPT, pega la plantilla, escribe lo ocurrido durante el día y ejecuta los prompts correspondientes. El objetivo no es planificar mañana, sino cerrar hoy.
Usar estas plantillas de forma constante es lo que convierte este tutorial en una rutina diaria real. Sin ellas, es fácil saltarse pasos o mezclar fases. Con ellas, el proceso se mantiene limpio.
Cierre
Este tutorial no está diseñado para que hagas más cosas, ni para que optimices cada minuto del día. Está diseñado para algo más simple y más difícil a la vez: pensar con menos ruido.
Si sigues los pasos en orden, sin añadir capas ni atajos, notarás algo muy concreto con el tiempo. Los días empiezan con menos peso mental y terminan con más sensación de cierre. No porque todo esté hecho, sino porque todo está en su sitio.
No intentes perfeccionar el proceso. No intentes hacerlo “mejor”. Repítelo. La claridad no aparece por hacerlo una vez bien, sino por hacerlo muchas veces igual.
Mañana, cuando vuelvas a empezar por el Paso 1, no estarás empezando de cero. Estarás retomando un proceso que ya sabes ejecutar.



Deja una respuesta