Si estás usando ChatGPT para “escribir por ti”, tarde o temprano te va a pasar lo mismo: el texto sale rápido, sí, pero también sale con frases que no son tuyas, con decisiones que no recuerdas haber tomado y con un tono que no encaja con tu web, tu trabajo o tu forma de pensar.
La alternativa no es “dejar de usarlo”. La alternativa es cambiar el rol: ChatGPT como revisor, no como autor. Es decir: tú decides qué se dice, y ChatGPT te ayuda a comprobar si lo que ya has escrito (o planificado) tiene sentido, si es coherente, si se entiende y si no estás metiendo ruido sin darte cuenta.
El cambio de mentalidad que lo arregla todo
Autor = produce contenido. Revisor = evalúa contenido.
Cuando usas ChatGPT como autor, le cedes el timón: el texto puede “sonar bien” aunque esté vacío o aunque cambie el sentido. Cuando lo usas como revisor, tú marcas la intención y él se limita a ayudarte a detectar fallos, inconsistencias y zonas débiles. El resultado es más lento al principio, pero muchísimo más sólido y más “tuyo”.
Señales claras de que lo estás usando como autor (y te está perjudicando)
Aquí tienes señales típicas. Si te pasa una o varias, no es que estés “usando mal ChatGPT”: es que lo estás usando con el rol equivocado.
• Te cuesta defender el texto porque no lo sientes tuyo.
• Todo suena correcto, pero no suena a ti.
• El artículo “se lee bien”, pero no lleva a ninguna acción concreta.
• Hay frases bonitas que no significan nada.
• El texto introduce ideas que tú no habías decidido (y luego te das cuenta tarde).
• En lugar de clarificar, el contenido se hace más largo y más difuso.
Qué gana tu web cuando ChatGPT es revisor
Usarlo como revisor te da tres ventajas prácticas:
1) Coherencia editorial. Mantienes el tono, el estilo y el enfoque de tu sitio sin “contaminación” por frases genéricas.
2) Claridad real. No es “más texto”: es mejor estructura, mejor orden y menos relleno.
3) Control. Tú decides. ChatGPT solo te señala riesgos, lagunas o incoherencias.
Proceso paso a paso (para usarlo como revisor de verdad)
Este proceso sirve para artículos, mensajes importantes, páginas de venta, emails, guiones o cualquier cosa que publiquen otras personas o tú mismo. Lo importante es respetar el orden: primero revisión neutra, luego puntos débiles, luego revisión lógica y solo al final mejoras.
Paso 1 — Define el objetivo del texto en una frase
Antes de pedir nada a ChatGPT, escribe tú esta frase:
“Este texto tiene que conseguir que la persona haga / entienda / decida X.”
Si no puedes escribirlo, todavía no toca revisar: toca aclarar intención. ChatGPT no puede revisar una intención que no existe.
Paso 2 — Pega tu texto y pide revisión neutra (sin mejoras)
La revisión neutra sirve para detectar incoherencias y ambigüedades sin tocar el estilo ni “reescribir bonito”. Aquí ChatGPT funciona mejor si le pides que actúe como auditor: señalar, no proponer.
Analiza el siguiente texto como revisor neutral. No lo reescribas y no propongas mejoras todavía.
Señala únicamente:
1) Frases ambiguas o que admiten doble interpretación.
2) Saltos de tema o cambios de idea sin transición.
3) Palabras que puedan significar cosas distintas según el lector.
4) Partes donde no queda claro “qué se pide” o “para qué sirve”.
Devuélvelo como lista numerada, citando la frase exacta (entre comillas) y el motivo en una línea.
TEXTO:
[pega aquí tu texto]
Importante: aquí no buscas perfección. Buscas detectar. Si en este paso ya dejas que ChatGPT reescriba, vuelves a caer en modo autor.
Paso 3 — Filtra puntos críticos (dónde se puede romper el texto)
Una vez tienes el listado de incoherencias, toca identificar “puntos críticos”: trozos donde el lector se puede ir, dudar, malinterpretar o pensar “¿y esto qué?”.
Actúa como revisor editorial. No reescribas el texto.
Localiza los 7 puntos más críticos del texto (zonas donde el lector puede perder confianza, aburrirse o no entender).
Para cada punto crítico, indica:
• Fragmento exacto (cita corta).
• Riesgo principal (confusión / exceso / falta de contexto / promesa débil / salto lógico).
• Gravedad (alta / media / baja).
TEXTO:
[pega aquí tu texto]
Este paso te da un mapa claro de “qué arreglar primero”. La mayoría de gente hace lo contrario: empieza cambiando frases sueltas y luego se pregunta por qué el texto sigue flojo.
Paso 4 — Revisión lógica (decisiones, argumentos y coherencia interna)
Aquí no importa el estilo: importa la estructura mental. El objetivo es detectar contradicciones, conclusiones que no se sostienen, promesas sin soporte y afirmaciones que no están justificadas por lo que se dice antes.
Revisa el texto desde un punto de vista lógico (no de estilo). No reescribas el contenido.
Detecta:
1) Afirmaciones que no están justificadas por lo anterior.
2) Conclusiones que no se derivan de las premisas.
3) Contradicciones internas (aunque sean sutiles).
4) Promesas o recomendaciones sin condiciones (demasiado absolutas).
Devuelve un informe con: “Problema → Por qué es un problema → Qué información faltaría para que sea sólido”.
TEXTO:
[pega aquí tu texto]
Si haces este paso con honestidad, se nota en el resultado final: el texto se vuelve más creíble, más claro y más útil.
Paso 5 — Solo ahora: pide mejoras, pero con reglas
Cuando ya detectaste problemas (neutro → críticos → lógica), ahora sí puedes pedir ajustes. Pero con una condición: que no reescriba todo, sino que corrija exactamente lo que tú le digas.
Ejemplo práctico:
• “Reescribe solo este párrafo para que sea más concreto, manteniendo mi tono.”
• “Propón 3 titulares alternativos sin cambiar el enfoque.”
• “Dame 2 transiciones para unir estos dos bloques.”
Quiero que mejores únicamente el fragmento que marco a continuación.
Reglas:
• No añadas ideas nuevas.
• No cambies el tono (mantén el estilo sobrio y directo).
• No metas frases genéricas ni “relleno”.
• Mantén el significado exacto.
FRAGMENTO:
[pega aquí el fragmento]
Ejemplo rápido de uso (para no caer en el error típico)
Situación: escribes un artículo y te parece que “está bien”, pero no termina de convencerte.
Error típico: le pides a ChatGPT “mejora esto” y te lo reescribe entero. Resultado: pierdes control, suena genérico y luego no sabes qué has publicado.
Forma correcta:
1) Pides revisión neutra → detectas ambigüedades reales.
2) Filtras puntos críticos → arreglas lo que de verdad afecta al lector.
3) Revisión lógica → eliminas contradicciones y promesas flojas.
4) Ajustas solo partes concretas → mantienes tu voz.
Reglas simples para mantenerlo en modo revisor (siempre)
• Si ChatGPT escribe más que tú, vas mal.
• Si el texto “suena bien” pero tú no lo dirías así, vas mal.
• Si hay mejoras sin explicación de por qué, vas mal.
• Si el objetivo del texto no está claro en una frase, todavía no toca revisar.
Errores comunes (y cómo evitarlos sin complicarte)
Error 1: pedir “hazlo más profesional”.
Solución: pide una corrección concreta (claridad, estructura, coherencia, transiciones).
Error 2: dejar que añada ideas nuevas.
Solución: “No añadas ideas nuevas” como regla fija en tus prompts de mejora.
Error 3: revisar y mejorar a la vez.
Solución: separa fases. Primero detectar, luego arreglar.
Error 4: no darle criterio de evaluación.
Solución: define objetivo + público + acción esperada en 2 líneas.
Bloque de plantillas (descarga)
Se utiliza al inicio del proceso, cuando necesitas detectar incoherencias sin introducir mejoras ni opiniones.
Se utiliza cuando el texto “parece correcto”, pero sospechas que hay debilidades ocultas o partes que el lector puede interpretar mal.
Se utiliza cuando necesitas comprobar si las conclusiones, argumentos y recomendaciones se sostienen sin contradicciones.
Cierre
Usar ChatGPT como revisor no es “hacer menos con IA”. Es hacer mejor, con control. Si lo conviertes en tu filtro de claridad —y no en tu escritor— el contenido deja de ser genérico y empieza a ser sólido, coherente y realmente útil.



Deja una respuesta